Unidos por una pasión… los Land Rovers

Punto de Encuentro: Las Cañas, Río Negro

Organizado por nuestro Club, el primer Encuentro Internacional «Las Cañas» se concretó con éxito el fin de semana del 28 y 29 de octubre de 2017.

Después de varias idas y venidas —y con el firme propósito de conocernos, compartir experiencias, buenas charlas, un buen asado y algo más entre landroveros de ambas orillas—, nació este genial encuentro: una excusa perfecta para encontrarnos a medio camino.

El evento contó con el apoyo de la Intendencia de Río Negro y tuvo como sede principal el camping municipal de Las Cañas, extendiéndose también a la ciudad de Fray Bentos.

A medida que se anunciaban los detalles y pormenores del encuentro, la respuesta no se hizo esperar: empezaron a llover las inscripciones de los hermanos argentinos y de nuestros colegas uruguayos, afianzando aún más las ganas de reunirse.

La respuesta de la gente superó todas las expectativas de la organización. A pocos días del evento, los inscriptos eran tantos que pulverizaron los cálculos iniciales: un total de 45 camionetas ya formaban parte de la lista.

Desde el viernes 27 comenzaron a llegar los invitados al camping, quienes se arrimaron enseguida a los distintos fogones que se encendieron en el predio. Entre recuerdos y anécdotas, se dieron esos emotivos reencuentros con amigos que no se veían desde hacía mucho tiempo, disfrutados a pleno por todos. Las actividades de los días siguientes transcurrieron tal como estaba previsto en el cronograma. Sin embargo, vale la pena detenerse en un momento muy especial: la cálida recepción que uno de nuestros socios nos brindó en su campo, un verdadero capítulo aparte.

En la tarde del sábado, una caravana de 45 camionetas partió hacia el campo de uno de nuestros socios, ubicado a pocos kilómetros del camping. Al llegar, fuimos recibidos por los anfitriones, Bubi y su esposa, y de inmediato arrancamos un recorrido por el establecimiento que incluyó caminos barrosos, pasos al borde del río Uruguay y un poco de juego en las dunas. Al terminar, nos reunimos en la casa principal, donde nos esperaba una sorpresa mayúscula: una picada espectacular con bebidas y exquisiteces que disfrutamos mientras la tarde le daba paso a la noche.

Las imágenes hablan por sí solas y reflejan todo lo vivido en el camino. Rescatando el espíritu de aquella cena de sábado en el camping, queremos agradecerles de corazón por asistir, por la buena onda y por los cálidos elogios. Ojalá disfruten de este recuerdo fotográfico tanto como nosotros disfrutamos de su compañía.